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¿Ecommerce VS tienda física? 6 interesantes conclusiones

Blog·13 de mayo de 2014· 8 min de lectura

¿Ecommerce o tienda física? Durante años el debate se planteó como un combate: el canal online contra el comercio de toda la vida. Hoy la pregunta está mal formulada: el cliente no elige un canal, los combina todos, a veces dentro de la misma compra. En esta guía repasamos las conclusiones que siguen vigentes, desmontamos los mitos más repetidos del retail omnicanal y analizamos sus desafíos reales: integrar datos, poner al cliente en el centro y medir la tienda física con el mismo rigor con el que el ecommerce mide su web.

Ecommerce vs tienda física: seis conclusiones que siguen vigentes

El retail ha cambiado muchísimo en la última década, pero las dinámicas de fondo entre el canal online y el físico se mantienen estables. Estas son las seis que resisten el paso del tiempo.

1. El online compite en precio, la tienda gana en confianza

El comercio electrónico ha crecido apoyado en precios competitivos y en la facilidad para comparar. La tienda física conserva algo mucho más difícil de construir: la confianza. Ver el producto, tocarlo, preguntar a una persona y salir con la compra en la mano son argumentos que ninguna web replica del todo.

2. Cada canal cumple un papel distinto en el proceso de compra

Comprar dejó de ser un proceso lineal. Un mismo cliente investiga en el móvil, se prueba el producto en tienda y cierra la compra donde más le conviene. La pregunta útil ya no es qué canal vende más, sino qué papel juega cada uno dentro del recorrido del cliente.

3. Las ventajas del ecommerce: precio, surtido y comodidad

La percepción del comprador apenas ha variado: el canal online se asocia a mejores precios, a un catálogo casi infinito y a la comodidad de comprar a cualquier hora desde cualquier sitio. Son ventajas estructurales: la tienda física no ganará esa partida, ni falta que le hace.

4. Las ventajas de la tienda física: confianza, trato e inmediatez

La tienda gana donde el ecommerce no llega: ver el producto real, el asesoramiento de quien conoce lo que vende, llevarse la compra al momento y un servicio postventa con cara y ojos. El trato personal sigue siendo, además, una de las palancas más potentes de fidelización de clientes.

Qué valora el clienteCanal más fuerte
Precio y facilidad para compararEcommerce
Amplitud de catálogoEcommerce
Comprar a cualquier hora, desde cualquier lugarEcommerce
Confianza y prueba del productoTienda física
Asesoramiento y trato personalTienda física
Inmediatez y postventa cercanoTienda física

5. Web-to-store: internet prepara la compra en tienda

Antes de pisar un comercio, el cliente ya ha pasado por internet: horarios, ubicación, disponibilidad, reseñas y alternativas. La web, la ficha de Google y las redes sociales funcionan como el escaparate previo de la tienda física. Un canal online cuidado no compite con la tienda: le lleva tráfico cualificado hasta la puerta.

6. La tienda convierte mejor, pero el ecommerce mide mejor

Quien entra por la puerta de una tienda tiene una intención de compra muy superior a la de quien navega por una web: por eso la tasa de conversión del canal físico es tradicionalmente mucho más alta que la del ecommerce. La paradoja: el ecommerce mide cada visita, cada fuente y cada embudo, mientras muchas tiendas siguen sin saber cuánta gente entra ni qué porcentaje acaba comprando. Medir la conversión de la tienda física es el primer paso para competir en igualdad de condiciones.

Mitos del retail omnicanal

Algunos de estos mitos ya los desmontaba PwC en su estudio "Desmitificando al comprador online" y, más de una década después, siguen apareciendo en reuniones de estrategia. Estos son los que más daño hacen.

Mito 1: "El ecommerce canibaliza la tienda física"

La realidad: los canales se complementan. El cliente que combina tienda y online suele ser el más comprometido con la marca. Tratar al ecommerce como un enemigo interno solo empobrece la experiencia en ambos lados.

Mito 2: "Las tiendas acabarán siendo meros expositores"

La realidad: la tienda no desaparece, evoluciona: se convierte en un espacio de experiencia, asesoramiento y conversión. El showrooming existe, pero es una parte del recorrido de compra, no el destino final del canal físico.

Mito 3: "Al cliente solo le importa el precio"

La realidad: el precio pesa, pero no decide solo: la calidad, el servicio y la experiencia de compra inclinan la balanza en la mayoría de las categorías. Si el precio lo fuera todo, no existirían marcas premium con las tiendas llenas.

Mito 4: "El consumidor es global y se comporta igual en todas partes"

La realidad: las diferencias locales siguen ahí: hábitos, horarios, sensibilidad al precio, formas de pago. El retailer que adapta surtido y comunicación a cada mercado juega con ventaja frente al que aplica la misma receta en todos lados.

Mito 5: "El comercio local no puede competir con los gigantes online"

La realidad: el comercio local tiene un activo que ningún gigante puede copiar: conoce a su cliente y a su mercado de primera mano. Con datos de su propia tienda puede decidir tan informado como cualquier pure player, y ofrecer además cercanía y servicio.

Los desafíos de la omnicanalidad

Una experiencia omnicanal significa que el cliente puede comprar donde quiera (web, app, redes sociales o tienda física) con una experiencia integrada: mismo catálogo, misma información, misma marca. Sobre el papel suena bien; en la práctica exige superar tres desafíos, más uno que conviene reinterpretar.

Integrar canales y datos: online y offline en una sola vista

El primer desafío es de gestión: fusionar el mundo virtual y el físico, con todo lo que implica (stock, sistemas, equipos, proveedores y datos). Los servicios que el cliente ya da por hechos, como comprar online y recoger en tienda, consultar el stock de un establecimiento desde el móvil o reservar un probador desde la app, solo funcionan si los sistemas de ambos mundos hablan entre sí. Sin integración de datos no hay omnicanalidad: hay canales sueltos con el mismo logo.

Poner al cliente en el centro (de verdad)

El segundo desafío es cultural: preguntarse qué quiere el cliente, y no qué le conviene a la empresa, y poner a toda la organización a su servicio. Eso exige conocerlo también dentro de la tienda: qué zonas visita, cuánto permanece, qué recorridos hace, ante qué se detiene. El comportamiento del cliente en el espacio físico dice tanto de sus intereses como su historial de navegación.

Medir la tienda física con el mismo rigor que el ecommerce

El tercer desafío es el que cierra el círculo. El ecommerce mide sesiones, fuentes de tráfico, embudos y conversión; la tienda física puede y debe medir sus equivalentes: cuántas personas pasan por delante, cuántas entran, cuánto permanecen, qué zonas concentran el interés y qué porcentaje de visitas termina en ticket.

"Me gusta pensar en estas infraestructuras de IoT como si fueran las cookies para el mundo físico" (Jonathan Solís, CEO de Flame Analytics).

Esa es la función de la analítica in-store: hacer con la tienda lo que las herramientas digitales hacen con la web. Con sensores de conteo de personas, mapas de calor y análisis de permanencia, el retailer obtiene los mismos indicadores que vigila en su ecommerce (los mismos, por cierto, que debe medir un centro comercial) y puede comparar canales con criterio. La analítica para el sector retail cierra así el gap de datos entre online y offline. ¿Quieres ver qué datos puede darte tu tienda? Habla con nuestro equipo.

El showrooming: de amenaza a oportunidad

El showrooming (probar el producto en tienda y comprarlo después online, a veces incluso a la competencia) se vivió durante años como una amenaza. En una organización que enfrenta sus canales lo es: la tienda asume el coste de la visita y el online se lleva la venta. En una organización omnicanal es, simplemente, una venta que sigue otro camino. Algunos retailers lo han convertido en modelo de negocio: la tienda muestra, asesora y fideliza, y la venta se cierra donde le convenga al cliente. La condición es atribuir valor a la visita, y eso exige medirla: si sabes cuánta gente entra, qué mira y cuánto tiempo dedica a cada zona, la tienda deja de "perder" ventas y empieza a generarlas para todos los canales.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una estrategia omnicanal en retail?

Es la integración de todos los canales de venta y contacto (tienda física, ecommerce, app, redes sociales, atención al cliente) para que el cliente viva una experiencia única y coherente, compre donde compre. No consiste en estar en muchos canales, sino en que todos compartan datos, catálogo y visión del cliente.

¿El ecommerce va a acabar con la tienda física?

No. Son canales complementarios con papeles distintos: el online aporta precio, surtido y comodidad; la tienda aporta confianza, asesoramiento, inmediatez y experiencia de marca. Los retailers que mejor funcionan integran ambos mundos en lugar de enfrentarlos.

¿Qué es el showrooming y cómo afecta a mi tienda?

Consiste en probar o consultar un producto en la tienda física y comprarlo después online. Para un retailer omnicanal no es una fuga, sino una venta que sigue otro camino. La clave está en medir el valor real de la visita a tienda y en facilitar que la compra se cierre en el canal propio, sea cual sea.

¿Cómo puedo medir la conversión de mi tienda física?

Necesitas dos datos: cuántas personas entran (con un sistema de conteo) y cuántos tickets registra tu caja. Dividiendo tickets entre visitas obtienes la tasa de conversión de la tienda, el equivalente directo a la del ecommerce. En nuestra guía completa del cuenta personas para retail explicamos cómo hacerlo paso a paso.

¿Por dónde empiezo con la analítica in-store?

Lo habitual es empezar por el conteo de personas, que te da visitas y tasa de conversión, y ampliar después con mapas de calor, permanencia y recorridos. Si quieres ver cómo funcionaría en tu negocio, contacta con nuestro equipo y te lo mostramos con tus datos.

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